California acaba de convertir los cinco pies que rodean una vivienda en una nueva línea de defensa frente a los incendios forestales. El Board of Forestry and Fire Protection aprobó el 19 de agosto una regulación conocida como “Zone 0”, diseñada para reducir la posibilidad de que las brasas transportadas por el viento encuentren combustible junto a las casas y conviertan una estructura aparentemente aislada en el siguiente foco del incendio. El propio estado describe la medida como una política pionera en Estados Unidos.
La lógica detrás de la norma es menos espectacular que un muro contra las llamas, pero potencialmente más decisiva. Durante los grandes incendios, las brasas pueden desplazarse mucho más allá del frente principal del fuego y acumularse contra paredes, terrazas, cercas, techos o vegetación seca. Por eso, la nueva regulación establece un espacio de cero a cinco pies alrededor de la estructura en el que deberán reducirse drásticamente los materiales capaces de arder. La medida complementa, no sustituye, las normas existentes de construcción resistente al fuego y las obligaciones de espacio defendible que California ya exige en zonas de alto riesgo.
El alcance es considerable. Las reglas se aplicarán en las áreas conocidas como State Responsibility Areas y en determinadas zonas de responsabilidad local clasificadas como de muy alto peligro de incendios. Según el San Francisco Chronicle, cerca de 1,75 millones de viviendas aproximadamente una décima parte del parque residencial del estado podrían verse afectadas por las nuevas exigencias.
Para las nuevas construcciones, el cambio es inmediato. Para quienes ya viven en estas zonas, Sacramento ha optado por una transición gradual. Las obligaciones comenzarán a aplicarse alrededor de 2029 y posteriormente incorporarán otros elementos de protección, entre ellos restricciones sobre cercas y vegetación próxima a las viviendas. El objetivo es evitar que una regulación de gran alcance se transforme, de un día para otro, en una carga económica imposible para millones de propietarios.
La decisión también revela hasta qué punto California está cambiando su definición de lo que significa proteger una vivienda. Durante años, la política contra los incendios se concentró en el combate, la evacuación y, más recientemente, en endurecer materiales como techos, ventanas, paredes, puertas y ventilaciones. El código estatal de construcción para la interfaz urbano-forestal ya exige medidas destinadas a impedir que las llamas y las brasas penetren en las estructuras. Ahora el estado está llevando esa estrategia hasta el terreno que rodea cada casa.
El desafío será convertir la norma en una práctica cotidiana. California enfrenta simultáneamente incendios más destructivos, viviendas expuestas en zonas de interfaz urbano-forestal y una crisis de seguros que ha elevado el costo de vivir en comunidades vulnerables. La nueva regla no impedirá que ocurran incendios ni garantiza que una vivienda sobreviva a uno extremo. Pero parte de una premisa cada vez más difícil de ignorar: cuando las brasas pueden viajar kilómetros, la primera defensa de una casa comienza mucho antes de que las llamas lleguen a su puerta.





