El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha reafirmado este miércoles la intención del Gobierno de impulsar la salida de población palestina de Gaza, al asegurar que Israel implementará el denominado plan de “emigración voluntaria” desde el enclave palestino.
“El plan de emigración voluntaria de Gaza también se implementará, todo a tiempo y de la manera correcta”, ha escrito Katz en la red social X, recuperando una iniciativa que el Ejecutivo israelí comenzó a explorar a principios de 2025 y que había quedado en un segundo plano con la evolución de la ofensiva militar y las negociaciones de alto el fuego.
“Tampoco es de extrañar que esta carpeta se abra de nuevo si vemos el transcurso de estos meses, con un Israel que sigue llevando a cabo operaciones, que además las ha ampliado en el sur del Líbano, y con todo el contexto de las negociaciones entre Irán y Estados Unidos”, señala a RTVE Noticias Gabriel Garroum Plà, profesor en la Universidad Pompeu Fabra y miembro del consejo académico del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC). “Por otro lado, existe una voluntad de los sectores más a la derecha del espectro político israelí para llevar a cabo lo que ellos consideran un plan voluntario, pero las condiciones materiales y estructurales demuestran que en ningún caso hay voluntariedad”, añade.
Objetivo: “facilitar” la salida hacia terceros países
La propuesta contempla facilitar la salida de gazatíes hacia terceros países bajo el argumento de una emigración “voluntaria”. Sin embargo, ha sido ampliamente cuestionada por organizaciones internacionales y grupos de derechos humanos, que consideran que, dadas las condiciones de devastación extrema en el enclave, cualquier desplazamiento masivo de población podría constituir una forma de transferencia forzada o limpieza étnica.
La idea cobró fuerza después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, sugiriera públicamente, tras una reunión con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a comienzos de febrero de 2025, la posibilidad de reubicar a la población gazatí fuera del territorio. El planteamiento fue rápidamente acogido por miembros del Gobierno israelí. Ese mismo mes, Katz anunció la creación de un “Directorio para la Salida Voluntaria de los Residentes de Gaza”, dependiente del Ministerio de Defensa, con el objetivo declarado de “asistir” a los palestinos que quisieran abandonar la Franja.
Según el investigador del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), Ofer Guterman, la propuesta de “emigración voluntaria” pasó de estar “fuera del marco normativo” a convertirse en una “dirección formal de política de Washington e Israel” tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. “El primer ministro Netanyahu adoptó el plan de evacuación de población del presidente Trump como la nueva política oficial de Israel para el ‘día después” señaló entonces el analista.
Pero organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch rechazan frontalmente la idea de que pueda hablarse de una salida realmente voluntaria en un territorio devastado por la guerra. En las páginas de su informe “Gaza: El último plan israelí se acerca cada vez más a la exterminación” de mayo de 2025, la organización sostiene que los planes israelíes para concentrar a la población palestina y favorecer su salida del enclave suponen una continuación de políticas de desplazamiento de larga duración y advirtió que “podrían constituir una escalada aborrecible de limpieza étnica en Gaza”. HRW, además, enmarca estas iniciativas dentro de un contexto histórico más amplio de desplazamientos forzados y restricciones al retorno de población palestina.
“Todo esto debe ser analizado dentro del contexto de un proyecto de décadas de ir consumiendo a Palestina desde dentro”, apunta al respecto el investigador Garroum Plà. “Esta cuestión podría permitir la normalización del control territorial de la Franja y el vacío de su población. Por lo tanto, más que algo que ayude a la provisión humanitaria o a la reconstrucción, es algo que favorece a la deshumanización y, sobre todo, al vaciado de ese territorio”, prosigue.
Una población hacinada y un territorio devastado
Las declaraciones del ministro de Defensa israelí llegan mientras más de dos millones de personas permanecen atrapadas en Gaza en medio de una crisis humanitaria sin precedentes. Según datos de Naciones Unidas, unos 2,1 millones de palestinos viven actualmente en el enclave, gran parte de ellos desplazados y concentrados en torno al 40% del territorio, especialmente en zonas costeras y áreas designadas por Israel como espacios de refugio.
El nivel de destrucción es masivo. El Centro Satelital de la ONU (UNOSAT) estima que alrededor del 81% de las estructuras de Gaza han sufrido daños desde el inicio de la ofensiva israelí, desencadenada tras los ataques del 7 de octubre de 2023, con la mayoría de sus habitantes sobreviviendo en tiendas de campaña improvisadas o en edificios parcialmente destruidos, mientras la reconstrucción permanece prácticamente paralizada y miles de familias siguen sin poder regresar a sus hogares.
Según el Ministerio de Sanidad gazatí, más de 72.800 palestinos han muerto en la ofensiva israelí desde octubre de 2023. Israel inició la campaña militar como respuesta inmediata al ataque perpetrado por Hamás y otras milicias palestinas el 7 de octubre, en el que murieron unas 1.200 personas y 251 fueron secuestradas en territorio israelí.
El Ejército israelí mata al cuarto jefe militar de Hamás desde el 7O
En paralelo, el ministro Israel Katz también ha confirmado este miércoles el fallecimiento de Mohamed Odeh, quien se había convertido hace menos de dos semanas en el máximo responsable militar de Hamás en Gaza. Según el Gobierno israelí, Odeh fue objetivo de un ataque de su Ejército el martes contra el barrio de Rimal, en la ciudad de Gaza.
“El comandante del ala militar número cuatro de la organización terrorista Hamás en Gaza fue abatido ayer”, ha señalado Katz en un comunicado en referencia al dirigente de las Brigadas Al Qassam, el brazo armado del grupo islamista.Fuentes médicas gazatíes confirmaron a EFE que en el ataque fallecieron siete personas. Entre los muertos figuran Odeh, su esposa y varios de sus hijos, además de otras dos personas no identificadas cuyos cuerpos fueron trasladados a la morgue del Hospital Shifa.
La muerte de Odeh convierte al dirigente en el cuarto jefe militar de Hamás abatido por Israel desde el inicio de la guerra. Su predecesor inmediato, Izz al Din al Haddad, murió en un ataque israelí el pasado 15 de mayo.
Antes que él, Israel había matado en julio de 2024 a Mohamed Deif, considerado uno de los cerebros de los ataques del 7 de octubre de 2023 y máxima figura militar del grupo durante años. Su sucesor, Mohamed Sinwar – hermano del fallecido líder de Hamás en Gaza, Yahya Sinwar – también murió en otro ataque efectuado en mayo de este año contra Jan Yunis, en el sur del enclave.
La muerte de Odeh se produce en un momento de intensificación de los bombardeos israelíes sobre Gaza, especialmente mediante ataques aéreos con drones en zonas urbanas de la Franja. Según el Ministerio de Sanidad gazatí, más de 900 palestinos han perdido la vida en distintas ofensivas israelíes desde el inicio de la actual tregua. En el mismo periodo, al menos cuatro soldados israelíes han fallecido en incidentes y enfrentamientos esporádicos, según el Ejército israelí, pese al mantenimiento formal del alto el fuego alcanzado el pasado mes de octubre.





