La plaza de la diosa Cibeles se ha convertido en el epicentro de una fiesta histórica que ha congregado a cientos de miles de personas. La afición madrileña y visitantes de todos los rincones del país salieron a las calles de la capital para recibir a la selección masculina de fútbol, consagrada como flamante campeona del Mundial de la FIFA. Con este triunfo, el combinado nacional estampa de forma oficial la segunda estrella dorada en su escudo, un hito que la afición anhelaba desde la gesta de Sudáfrica 2010.
El equipo aterrizó en el aeropuerto de Barajas y comenzó de inmediato un recorrido triunfal a bordo de un autobús descapotable. La caravana colapsó por completo las grandes arterias viales de Madrid, tiñendo el Paseo de la Castellana con un mar de camisetas rojas y banderas.
Éxtasis colectivo a los pies de la diosa
La noche alcanzó su punto álgido cuando los jugadores llegaron al escenario instalado junto al Palacio de Cibeles. Entre espectáculos de luces, pirotecnia y música en directo, la plantilla ofreció el trofeo de la Copa del Mundo a los miles de seguidores que abarrotaban los accesos.
El momento más icónico de la velada se produjo cuando la estatua de la diosa Cibeles fue engalanada con los colores nacionales, desatando el clamor ensordecedor del público. Los discursos de los futbolistas y el cuerpo técnico se centraron en el agradecimiento por el apoyo incondicional recibido a lo largo de todo el campeonato. Las celebraciones se han replicado de manera simultánea en las principales plazas de todo el país, consolidando una jornada de unidad a través del deporte.





